Un enfoque funcional del crecimiento.
La RNO trata las causas, no solo los síntomas: favorece un desarrollo facial y una mordida correctos actuando en las primeras etapas.

La rehabilitación neuro-oclusal, que verás abreviada como RNO, es un enfoque que no se queda en la posición de los dientes: mira la función. Parte de una idea sencilla y bastante lógica: la forma de la cara y de la boca de un niño se desarrolla en respuesta a cómo la usa. Si mastica siempre por un lado, si traga empujando con la lengua, si respira por la boca, ese uso deja huella en el hueso.
La consecuencia práctica es que, en lugar de esperar a que la maloclusión esté formada para corregirla, se interviene sobre la causa mientras el crecimiento está en marcha.
Una mordida cruzada se puede corregir moviendo dientes. Pero si lo que la ha producido es una masticación desequilibrada o una respiración oral, corregir los dientes sin corregir la función deja el problema a medias y favorece que vuelva.
En la RNO el orden es el contrario: primero se identifica qué está condicionando el crecimiento, se corrige o se reeduca, y se acompaña el desarrollo para que la boca se forme como debe. Es un planteamiento más lento de explicar y más estable en el resultado.
Tiene más sentido cuanto antes, porque depende del crecimiento. En la infancia temprana el margen para guiar el desarrollo es amplio; cuando el crecimiento termina, el enfoque pasa a ser necesariamente correctivo.
Lo valoramos en la revisión junto con todo lo demás: la mordida, los hábitos, la respiración y la masticación. No es un tratamiento que se aplique a todos los niños, es un enfoque que se usa cuando el caso lo pide.
Preguntaremos cosas que no esperas de un dentista: si ronca, si duerme con la boca abierta, si come despacio o deprisa, por qué lado mastica, si se levanta cansado. Esa información dice tanto como la radiografía, y es la que permite entender por qué la boca está creciendo así.
Rehabilitación neuro-oclusal. Es un enfoque que trabaja la relación entre la función —masticar, tragar, respirar— y el desarrollo de la boca y la cara, en lugar de centrarse solo en la posición de los dientes.
Cuanto antes, mejor, porque se apoya en el crecimiento. En la primera valoración vemos si es el enfoque indicado para tu hijo y en qué momento.
Sí, y de hecho a menudo se combinan: primero se corrige la función y se guía el crecimiento, y después, si hace falta, se termina de colocar los dientes con ortodoncia.
A veces sí y a veces no. Lo que sí hace con frecuencia es que el tratamiento posterior sea más corto y menos agresivo.
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Prevenir y cuidar antes que tratar; y si hay que tratar, lo mínimo necesario.
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