Una sonrisa bonita necesita tragar, masticar y respirar bien.
La función del odontólogo infantil es crear sonrisas bonitas, que tienen que ir acompañadas de una adecuada función deglutoria, masticatoria y respiratoria. En caso de ser necesario os damos las pautas para guiar la rehabilitación de estas funciones, tan importantes en el crecimiento de vuestros hijos.

La función del odontólogo infantil es crear sonrisas bonitas, y una sonrisa bonita no se sostiene sola: necesita que el niño trague bien, mastique bien y respire bien. Esas tres funciones se repiten miles de veces al día, y esa repetición es la que da forma al paladar, a la mandíbula y a la posición de los dientes.
Cuando una de ellas no funciona como debe, el efecto no se ve de un día para otro, se ve en el crecimiento. Por eso las valoramos en la revisión aunque los padres vengan por otra cosa.
En una deglución correcta la lengua se apoya en el paladar. En una deglución atípica empuja contra los dientes en cada trago, y repetido miles de veces eso abre la mordida y desplaza los incisivos. Es una de las causas más frecuentes de que una ortodoncia recidive si no se corrige.
Se detecta observando cómo traga el niño, y se reeduca con ejercicios concretos y pautas que se practican en casa.
Un niño que respira habitualmente por la boca mantiene la mandíbula baja y la lengua fuera de su sitio, y la cara se desarrolla en consecuencia: paladar estrecho, cara alargada, mordida alterada. Además duerme peor, y eso se nota en el día.
Las causas pueden ser varias —vegetaciones, alergia, amígdalas grandes, hábito— y a veces hay que coordinarse con el logopeda o el otorrino. Lo que nos corresponde es detectarlo, valorar el efecto que está teniendo en la boca y trabajar la reeducación.
Masticar siempre por el mismo lado desarrolla la cara de forma asimétrica. Una alimentación demasiado blanda, sin nada que haya que masticar de verdad, deja el hueso sin el estímulo que necesita para crecer.
En caso de ser necesario os damos las pautas para guiar la rehabilitación de estas funciones, tan importantes en el crecimiento de vuestros hijos. Son pautas sencillas pero exigen constancia: lo que cambia el resultado es la repetición en casa, no la sesión en la consulta.
No es una urgencia, pero sí conviene valorarlo pronto, porque mantenido en el tiempo influye en cómo crece la cara y la mordida. Lo miramos y, si la causa no es dental, te orientamos sobre a quién acudir.
Puede tener relación con la respiración y con el desarrollo de la boca. Es uno de los signos que preguntamos siempre, porque el sueño y el crecimiento de la cara van de la mano.
En algunos casos trabajamos de forma coordinada. Nuestra parte es valorar cómo está afectando a la boca y a la mordida y dar las pautas; cuando hace falta una reeducación más intensiva, se deriva.
Es un trabajo de meses y depende mucho de la constancia en casa. No es un tratamiento que se resuelva en una visita.
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